Maestras Artesanas Chilenas: Los trenzados dorados de Cutemu

Crédito: Rocio Schätzke.

Trenzados de Cutemu

El dorado trigo “ligún” sonríe al sol en estas tardes de verano en los campos; su risa acompasada por el viento, es porque pronto cederá su fruto para el pan divino y su tallo será acariciado, planchado y trenzado por las bellas y hábiles trenzadoras de aquel valle que están en ansiosa espera. Es cierto, que trenzar es un placer, un tiempo de encuentro y dedicación, sobre todo, cuando entre las trenzadoras surgen los cuentos, la risa cotidiana: la alegría. Sí, la alegría, como un canto de amor, como una sinfonía que la vida acompaña al trabajo creador y sencillo, que todo lo puede, que todo lo transforma y que, en fin, sirve para liberar a la persona, porque el trabajo es siempre una liberación.

Crédito: Rocio Schätzke.

Si todos supieran que hace mucho tiempo, desde que en las comunidades de Cutemu y en el Valle del Itata, se introdujo esta variedad de trigo “ligún”, la industria del trenzado y el cosido de sombreros, prosperó enormemente; sin embargo, en los últimos años, por la escasez de material y porque las utilidades bajaron mucho, se ha reducido el número de trenzadoras y sombrereros.

En tales circunstancias, no faltó la buena voluntad de personas que, con apoyo del gobierno, se propusieron salvar de la desaparición este oficio, aportando con diseños innovados y llevando a las artesanas a ganar importantes premios y visitar, el 2019, Italia y España, donde llegaron a lugares en los que, todavía hoy, se sigue trenzando la paja del trigo como oficio milenario.

La finalidad expresa de estas nobles personas, fue renovar la oferta con creatividad y recuperar el antiguo prestigio. Todo esto, gracias a Rocío Schätzke y Sofía Hott, dos diseñadoras, -que actuaron cual hadas madrinas de la fantasía popular- y a un selecto grupo de trenzadoras artesanas, que desarrollaron nuevos diseños, como aquel emblemático cinturón que conquistó el codiciado: “Sello de excelencia a la artesanía”, 2018 y, aún, fueron más allá, al producir brazaletes, carteras-sobre, con color natural o teñido.

Cinturones trenzados de Cutemu, Premio Sello de Excelencia 2018 – Zaida Edita Muñoz, Débora Vidal Vidal, Graciela Toledo Muñoz en cocreación con Rocío Schätzke y Sofía Hott. Crédito: Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Este triunfo les ha dado un nuevo impulso creativo y están enseñando la técnica a las nuevas generaciones, en escuelas y espacios culturales, para perpetuarla. Desde el 2020, tanto artesanas trenzadoras de Cutemu, como las artesanas sombrereras Juanita Muñoz y Andrea Calvo, que tienen tradición italiana, vienen desarrollando una intensa actividad colaborativa, que está dando fabulosos frutos y ensanchando las posibilidades comerciales futuras de esta artesanía popular.

La convicción y el entusiasmo de sus realizadoras y cultoras, ha hecho que se arribe a una excelente organización de la producción; al tiempo de recuperar su historia y trascendencia como oficio y su importancia como recuperación o rescate de una sabiduría popular, que es fuente inagotable de identidad cultural, que estamos obligados a proteger.

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