Argentina suma nuevo capítulo con FMI tras casi 70 años de tortuosa relación

Argentina sumó este viernes, tras anunciar que llegó a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar un millonario crédito otorgado en 2018, un nuevo capítulo en su conflictiva historia con el organismo, que comenzó a finales de los años 50 del siglo pasado, cuando el país recibió su primer préstamo.

Tras más de un año de intensas negociaciones, el Gobierno del peronista Alberto Fernández anunció que llegó a un entendimiento con el FMI, que, de ser refrendado por el Congreso, permitirá reformar el pago de préstamo de más de 44.000 millones de dólares contraído durante el mandato de Mauricio Macri (2015-2019), y despejar en gran medida el negro panorama que arrastra la economía nacional.

Pero este es solo el último de los muchos acuerdos desde que Argentina se incorporó al organismo multilateral de crédito en 1956, durante el régimen militar que derrocó a Juan Domingo Perón.

Según un estudio de la economista e investigadora Noemí Brenta, desde su adhesión al FMI hasta 2021, Argentina firmó 21 acuerdos de «condicionalidad fuerte» —que conllevan medidas que los gobiernos se comprometen a adoptar en el marco de un programa de ajuste— y tomó también otros tipos de financiamiento.

Una relación de idas y vueltas, de crisis y ajustes —sumada a la también conflictiva historia de impagos a los acreedores de deuda privados— que ha dejado capítulos tan tortuosos como el que vivió el país durante la grave crisis del ‘corralito’ de 2001, cuando acabó declarando el mayor cese de pagos de su deuda externa: 102.000 millones de dólares.

De Aramburu a Fernández

Fue en abril de 1957 cuando el FMI realizó su primer préstamo a Argentina, por 75 millones de dólares, durante el Gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu (1955-1958).

Desde entonces, Ejecutivos de todo tipo de tendencias, democráticos o de facto, recurrieron al organismo ya sea para encarar recurrentes crisis o para sostener sus programas económicos.

Según datos del Museo de la Deuda Externa de Argentina, al finalizar la última dictadura cívico militar (1976-1983), la deuda había aumentado un 449 % —de 8,2 mil millones en 1976 a 45 mil millones en 1982—: una pesada herencia que recibiría el primer presidente de la actual democracia, Raúl Alfonsín (1983-1989).

En la década de 1990, durante el Gobierno de Carlos Menem (1989-1999), caracterizado por su política de apertura económica y privatización de empresas públicas, el papel del FMI fue clave para mantener la convertibilidad entre el peso y el dólar. Y la bola de la deuda externa siguió creciendo.

Una situación que estalló durante el mandato de Fernando de la Rúa (1999-2001), cuando se acordó un ‘blindaje’ a cambio de un fuerte ajuste fiscal. Sin embargo, el FMI acabó suspendiendo el desembolso de fondos por no cumplir las metas, lo que fue el principio del fin en medio del caos: el 20 de diciembre, en medio de la peor crisis política, social y económica de la historia argentina, el presidente presentaba su renuncia.

Según recalca Brenta, hasta 2006, cuando Néstor Kirchner (2003-2007) decidió cancelar en un solo pago toda la deuda con el FMI —por un total de 9.500 millones de dólares—, solo durante nueve años -con Gobiernos de diferentes colores- el país no estuvo bajo acuerdos con el organismo.

Durante los Gobiernos de Kirchner y su esposa, Cristina Fernández (2007-2015) —actual vicepresidenta— Argentina dejó de someterse a las revisiones anuales económicas por parte del FMI, pero en 2016, tras la llegada de Macri al poder, la relación con el FMI volvió.

Fue en 2018 cuando el país adquirió el mayor préstamo que el organismo ha otorgado en su historia. El mismo que ahora, aunque con mayores facilidades si se concreta el nuevo acuerdo alcanzado por el Gobierno de Fernández, sigue trayendo quebraderos de cabeza a un país que lleva décadas sumergido en un bucle con sus problemas de deuda.

FMI detalla que el acuerdo con Argentina incluye consolidación fiscal

El Fondo Monetario Internacional (FMI) detalló también este viernes que el acuerdo alcanzado con Argentina incluye un «sendero» para la consolidación fiscal con el objetivo de mejorar «de manera gradual y sostenible» las finanzas públicas y reducir el financiamiento monetario.

Ese «sendero» para la consolidación fiscal también permitirá aumentar el gasto en infraestructura, ciencia y tecnología, y protegerá programas sociales específicos.

El Fondo ofreció en un comunicado esos detalles sobre el entendimiento que ya anunció a primera hora el presidente de Argentina, Alberto Fernández, para refinanciar el préstamo de más de 44.000 millones de dólares que el organismo otorgó al país en 2018, cuando gobernaba el liberal Mauricio Macri.

Ambas partes, según explicó el FMI, acordaron incluir en el acuerdo una «estrategia» para reducir los subsidios a la energía de manera progresiva.

También se llegó a un entendimiento sobre el marco para la implementación de una política monetaria como parte de un «enfoque múltiple» para enfrentar la alta inflación en Argentina.

Ese marco tendrá como meta asegurar «tasas de interés reales positivas» para respaldar el financiamiento interno y fortalecer la estabilidad, indicó el organismo.

Justo después de que Fernández anunciara este viernes el acuerdo, la prima de riesgo de Argentina descendió un 3,8 % y el principal indicador de la Bolsa de Buenos Aires subió en torno a un 4,20 %.

El comunicado del FMI está firmado por la subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental, Julie Kozack, y por el jefe de misión para Argentina, Luis Cubeddu, que han jugado un papel crucial en la negociación.

En la nota, sin ofrecer muchos detalles, explicaron que también se ha acordado que «el apoyo financiero adicional de los socios internacionales de Argentina» ayudaría a reforzar la resiliencia externa del país y sus esfuerzos para asegurar un crecimiento «más inclusivo y sostenible».

En las próximas semanas, el personal técnico del FMI y las autoridades argentinas tienen previsto continuar su trabajo para llegar a un acuerdo a nivel de personal técnico.

El acuerdo final, como siempre en estos casos, estará sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI.

El anuncio del acuerdo llega tras meses de intensas negociaciones, marcadas por la necesidad del Gobierno argentino de extender los plazos de pago en medio del complicado escenario económico.

El país arrastra desde hace cuatro años menguadas reservas en el Banco Central, alta inflación, una acelerada devaluación y el convencimiento del Ejecutivo de lograr un acuerdo que no conlleve ajustes que lastren el crecimiento.

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