Nueva arista de los «Pandora Papers»: los Penta y sus redes en paraísos fiscales que no detectó el Ministerio Público

El caso Penta, que estalló en 2014, ha sido uno de los casos más bullados sobre financiamiento ilegal a la política en los últimos años. Los controladores del grupo, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, y el exgerente general, el fallecido Hugo Bravo, tienen nexos con sociedades en paraísos fiscales, según reveló Ciper y LaBot a partir de los «Pandora Papers», investigación realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).

Según el reportaje, Carlos Alberto Délano «ha sido el más activo usuario de sociedades offshore entre las figuras de Penta: creó la primera en 1994 y en los 15 años siguientes llegarían a sumar al menos nueve», indica el texto.

La empresa más antigua creada por Délano se llama Dibston International Ltd. Esta fue incorporada a los registros de las Islas Vírgenes Británicas (conocidas como BVI, por su sigla en inglés) el 29 de septiembre de 1994.

El amigo del Presidente Sebastián Piñera fue el primer director de Dibston, que tenía un capital autorizado de US$50 mil. Délano entregó representación legal a su esposa Verónica Méndez y su concuñado Ernesto Silva Bafalluy, el fallecido empresario UDI con quien fundó la Universidad del Desarrollo. También ocupó cargos en varias entidades del grupo Penta.

«Cinco años después, en agosto de 2001, crearía una sociedad hermana de Dibston, Richton Overseas Ltd., donde también sería el único director, mientras su cónyuge y Silva Bafalluy figuraban como sus representantes legales», señala el reportaje.

Luego de que estallara el caso Penta, en 2014, la oficina panameña Alemán, Cordero, Galindo & Lee (Alcogal), especialista en proveer a clientes latinoamericanos de refugio para sus capitales en paraísos fiscales -y a la que recurrió Délano-, envió reportes de actividad sospechosa (SAR, por su sigla en inglés) sobre Dibston Richton a la Agencia de Investigación Financiera de las Islas Vírgenes Británicas.

En el texto, la firma detallaba la evolución del «Pentagate», como lo llamaron, e indicaban que Délano estaba siendo investigado por fraude tributario, lavado de activos, evasión de impuestos y cohecho. Asimismo, informaron que Alcogal había renunciado a ser el agente registrador de ambas compañías.

«En abril de 2015, la Official Gazette de BVI (el diario oficial local), notificó que, si Dibston no contrataba un agente registrado en 30 días, la sociedad sería eliminada de esa jurisdicción. Así se formalizó finalmente el 21 de mayo», indica el artículo elaborado por Ciper y LaBot.

«Un proceso similar siguió Richton, que fue eliminada del registro de las Islas Vírgenes Británicas en julio de 2015. Según los asesores de Délano, tras la renuncia de Alcogal el dinero fue repatriado, se informó al Banco Central y se pagaron los impuestos correspondientes», agrega.

Ni Dibston ni otras de las sociedades en paraísos fiscales «estuvieron en el foco de la investigación judicial por el caso Penta, un reflejo de lo útiles que resultan las jurisdicciones offshore para ocultar capitales», precisa el texto.

Los otros Penta

Carlos Eugenio Lavín, otro de los controladores del grupo Penta, también estuvo involucrado en otra firma en las Islas Vírgenes Británicas. Hablamos de Choshuenco Investments Limited, creada en 1998 en el paraíso fiscal, y que llegó a tener un capital autorizado de US$15 millones.

El primer presidente fue Lavín, mientras Délano era el único director y el histórico ejecutivo de confianza, Hugo Bravo, oficiaba de secretario. Los primeros poderes de la sociedad estuvieron en manos de Délano y Lavín, pero sólo cinco meses después fueron revocados para entregarlos a su abogado de confianza, Alfredo Alcaíno.

Respecto a Hugo Bravo, en 1998 montó su primera sociedad en las Islas Vírgenes Británicas, Halmor Finance Ltd., con un capital autorizado de US$50 mil. «Se emitieron dos poderes: uno para él y otro para su esposa. Dos años más tarde revocaría el de ella», señala el artículo.

«En 2013 le seguiría Perkita Holdings, donde figuraría como único director y tendría el poder general de manejo de la compañía. Eso hasta que estalló el Caso Penta. Dos semanas después de que el SII se querellara en su contra, en agosto de 2014, Bravo realizó una modificación en Perkita y designó a su esposa como segunda directora de la compañía. Además, cambió su domicilio desde las oficinas de Penta hacia una dirección en Lo Barnechea», añade.

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