«No somos máquinas, somos personas»: enfermeras acusan extensión de jornada laboral por adelanto de toque de queda

La agrupación Enfermeras Feministas de Chile criticó duramente la medida del Gobierno que adelantó el horario de toque de queda a las 21:00 horas, en el marco de disposiciones para frenar el alza de contagios por coronavirus. El colectivo acusó una extensión de sus jornadas laborales debido a la iniciativa gubernamental.

«Tenemos la gran carga física que implica estar presentes en una pandemia haciendo turnos de 24 horas, los cuales fueron extendidos de manera unilateral por los empleadores, debido a la iluminada idea de este gobierno de adelantar la hora del toque de queda», señalaron.

«Esto implica que nuevamente todo el personal sanitario se ve en condiciones que significan hostigamiento y discriminación, dado que no existe la posibilidad de ajustar estas condiciones laborales, ya que el adelantamiento del toque de queda los deja sin locomoción colectiva y los obliga a organizar su familia con mayor presión, haciendo insostenible el proceso, lo que, entre otras consecuencias, ha generado un mayor número de licencias por parte del personal de salud», explicaron.

«Estas extensiones del turno significan detrimento en seguridad y calidad asistencial, razón de ser de la gestión del cuidado en la enfermería, por lo que nos vemos comprometidas a denunciar que estos eventos no consideran la atención sanitaria que requieren todas las personas», continuaron desde la agrupación.

«Tomando en cuenta que el toque de queda no ha demostrado ser eficaz en disminuir los contagios, y que el elevado contagio se debió, como lo han dicho ya medios internacionales, al permiso de vacaciones, al exitismo por la campaña de vacunación, y al no cierre de fronteras que conllevó la entrada de nuevas cepas al país. Entonces, nos preguntamos, ¿Qué sentido tiene, adelantar en una hora el toque de queda?», cuestionan.

La agrupación de profesionales de la salud se opone al adelantamiento del toque de queda «ya que implica aún más perjuicio a las personas funcionarias ya precarizadas, a sus familias que deben reorganizar la vida y los cuidados, cuidados no remunerados, que se sabe en Chile lo realizan mayoritariamente las mujeres, quienes sostienen también en gran proporción nuestro sistema de salud».

«También genera perjuicio a los usuarios ya que es imposible entregar cuidados profesionales y calidad de atención en estas condiciones», agregaron, llamando al Gobierno a reconsiderar la medida. «No somos máquinas, somos personas», concluyeron.

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